Alba de Tormes

Alba de Tormes
Vista de Alba de Tormes. Anton van den Wyngaerde, 1570.

viernes, 12 de septiembre de 2014

LAS ACEÑAS DE ZAMORA

Alfonso VI (1065-1109) llevó la frontera con Al-Andalus hasta el Tajo después de la conquista de Toledo en 1085, hecho que favoreció de forma decisiva lo que se conoce como segunda repoblación de Zamora con gentes procedentes de Asturias, León y Galicia, así como de Gascuña, Périgord, Poitiers y otras regiones francesas. De esta época datan las primeras construcciones románicas en Zamora, aunque será durante la segunda mitad del siglo XII y comienzos del siglo XIII, es decir, durante la fase conocida como tardorrománico, cuando alcance su máximo apogeo la construcción no sólo de edificios religiosos, sino también civiles.
Catedral de Zamora. Portada del Obispo en el brazo sur del crucero. 
Así, la construcción de la catedral se inicia en 1151, tras la confirmación pontificia de la sede zamorana al obispo Esteban por privilegio del papa Eugenio III, y se consagra en 1174, lo que no significará que las obras hayan finalizado; el cimborrio, su elemento más emblemático, es obra del último cuarto del siglo XII y la torre y el claustro de principios del siglo XIII.
Catedral de Zamora. Cimborrio (último cuarto del s. XII).

Catedral de Zamora. Torre (inicios del siglo XIII). 
El elevado número de templos románicos que todavía hoy se pueden admirar en el casco urbano no es óbice para que también permanezcan, aunque en número más reducido, otros ejemplos de arquitectura románica civil y militar.

Casa del Cid o Palacio de Arias Gonzalo. 
Entre los edificios civiles conviene destacar el Palacio de Arias Gonzalo, también conocido como Casa del Cid. Junto a la Puerta Óptima, del Obispo o de Olivares, perteneciente al primer recinto amurallado, su construcción se puede datar a finales del siglo XI, aunque sufrió una remodelación importante en el siglo XIII, posiblemente junto a la reconstrucción de la citada puerta en 1230, como reza la inscripción que todavía se conserva.
Detalle de una de las mochetas en la Rúa de los Francos.
Rúa de los Francos. 
Distribuidos por la ciudad quedan otros pequeños restos; así en la Rúa de los Francos, en la calle de Los Herreros o en la calle de Balborraz. Están situados en edificios con portadas adinteladas posiblemente de finales del siglo XII o principios del XIII. Generalmente son mochetas en forma de capiteles decorados con hojas o bolas. 
Calle de Los Herreros.

Calle Balborraz.

Posiblemente también de época románica, aunque no todos los expertos se ponen de acuerdo en su datación, sean las cruces que señalan, respectivamente, los lugares donde Sancho II fue herido por Bellido Dolfos, cerca del Campo de la Verdad, y donde estaba situado su campamento y falleció, al comienzo de la carretera de la Hiniesta; ésta, conocida como Cruz del rey don Sancho, parece que se erigió por mandato de Doña Urraca. Se trata de una cruz griega (no hace mucho ha sustituido a otra más antigua que se rompió) sobre un monolito de sección rectangular, que bien pudiera ser incluso anterior a 1072, año en que se produce el Cerco de Zamora por las tropas castellanas.

Cruz del Rey Don Sancho
Esta cruz señala el lugar donde fue herido de muerte Sancho II.

Poco queda por señalar relativo a viviendas y edificios públicos de época románica, ya que en uno u otro momento desaparecieron palacios, bodegas, carnicerías, hospederías, mesones, lazareto, etc.
En otra entrada ya hemos abordado el tema de las construcciones militares, en concreto el denominado Primer Recinto amurallado, dejando pendiente lo relativo a los otros dos.
Es hora, pues, de centrarnos en esas otras construcciones también de carácter civil que constituyen las aceñas; de las existentes entre los siglos XI y XIII quedan hoy muy transformadas y sin apenas restos medievales las de Olivares, Cabañales, Pinilla, Gijón, Pisones y Congosta, pero su indudable impronta en el relieve urbano bien merece dedicarles este espacio.

Aceñas de Olivares.
Tres definiciones ofrece el diccionario de la RAE acerca del término aceña:
1º.- Molino harinero de agua situado dentro del cauce de un río.
2º.- Azud.
3º.- Máquina hidráulica para abatanar paños y otros tejidos de lana.

Si nos fijamos inicialmente en las Aceñas de Olivares es preciso señalar que su construcción se remonta al siglo X; existe de ellas una primera referencia escrita correspondiente a 986, aunque su máximo apogeo gira en torno al siglo XIII.

En uno de los tajamares queda patente que fueron propiedad del Cabildo.

De concesión real, su posesión entrañaba un evidente signo de poder. Pasaron a ser propiedad del Cabildo catedralicio entre los siglos X y XII y así continuaron hasta la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX.

Fotografías de Quintas, en la columna informativa actual.


Como bien se aprecia en las dos fotografías superiores, estuvieron muy cerca de desaparecer en los años 60 del siglo XX. Afortunadamente, en 1994 el Ayuntamiento tomó la decisión de restaurarlas y pudieron abrirse al público en julio de 2008.

Rueda movida por la corriente de agua. Aceñas de Olivares.

Según distintas fuentes, el arrabal de Olivares llegó a tener doce ruedas y seis casas, o bien siete ruedas para la molienda del trigo con sus correspondientes presas o azudas. En cualquiera de ambas opciones, un número considerable.

Otra rueda en el cauce del Duero. Aceñas de Olivares.

 En la actualidad, estas aceñas albergan el Centro de Interpretación de las Industrias Tradicionales asociadas al Agua. En cada una de las tres construcciones, denominadas "La Primera", "La Manca" y "La Rubisca", se exponen las distintas funciones que desarrollaban; así, se pueden contemplar un martillo pilón, un batán y un molino harinero.

Una de las aceñas de Olivares reconstruidas.


Batán. Unos mazos activados por la rueda hidráulica compactan los tejidos.

Molino harinero.

Rueda de molino. Aceñas de Olivares.

Las Aceñas de Cabañales, en la otra margen del río, junto al barrio del mismo nombre, también fueron propiedad de la Iglesia, aunque en este caso no del Cabildo, sino del Obispado. Pasaron a propiedad particular tras la desamortización del siglo XIX y funcionaron regularmente hasta los años 50 del siglo pasado; como las personas que venían de fuera a moler necesitaban en ocasiones hacer noche, el molinero también ofrecía posada y cuadra para las caballerías.
Una vez abandonadas, desapareció la maquinaria y las edificaciones entraron en ruina casi total, de tal forma que en 2002 se decidió consolidarlas y ponerlas en valor; las obras se prolongaron varios años, restaurando los edificios, consolidando la pasarela al nivel del río e integrando otra elevada.

Aceñas de Cabañales.

Acogieron durante un tiempo un Centro de Interpretación, en el que se desarrollaron algunos talleres medioambientales, pero actualmente están ya en desuso y bastante abandonadas. Tal vez ahora que se está trabajando para acondicionar toda esta margen izquierda del Duero vuelvan a restaurarse y ponerse en valor.

Aceñas de Cabañales desde el Puente de Piedra.

En el barrio de Pinilla, igualmente en la margen izquierda del Duero, se ubicaban otras aceñas propiedad del Cabildo. Fueron conocidas por tal motivo como Aceñas del Cabildo y también como Aceñas de Pinilla.

Aceñas de Pinilla.

Situadas junto al puente del ferrocarril, se convirtieron hace ya bastantes años en un complejo hostelero.

Aceñas de Pinilla.

Aceñas de Pinilla en la actualidad utilizadas como complejo hostelero.

Parece que aguas arriba, junto a la ermita de la Virgen de la Peña de Francia, cerca del actual puente de Los Tres Árboles, hubo otros molinos, las Aceñas del Vado, hoy totalmente desaparecidas.
Gracias a su reconversión en Centros de Interpretación o en complejos dedicados a la hostelería, los otros tres grupos de aceñas citados anteriormente han encontrado su propia utilidad y, consiguientemente, su revitalización.
Peor suerte han corrido el resto: Gijón, Los Pisones y Congosta.

Aceñas de Gijón.

Aguas abajo del Duero tras su paso por la ciudad se encuentran las Aceñas de Gijón. Tomando la carretera de Almaraz, a la altura de la antigua cárcel, sale un camino que lleva a sus inmediaciones.

Detalle del estado actual de una de las aceñas de Gijón.

Como se puede apreciar en las fotografías superiores, su estado es lamentable, ya que a la ruina propia de su abandono se unen los troncos, maleza y demás elementos que arrastra el río y que quedan retenidos entre los restos que aún permanecen en pie.

Aceñas Los Pisones.

En esa misma margen derecha del Duero, unos cientos de metros aguas abajo, encontramos las Aceñas Los Pisones, también ubicados en propiedad privada.

Aceñas Los Pisones. Detalle.

Están situadas estas aceñas en un entorno paradisíaco y, a poco que se pusiera un poco de interés en su rehabilitación como espacio público, pronto se vería cómo la afluencia de personas aumentaría de forma considerable, ya que están a una distancia apropiada para acercarse incluso dando un paseo.

Aceñas Congosta desde el camino de acceso que baja hasta ellas.

Un poco más alejadas y en la margen izquierda están las aceñas denominadas Congosta.

Aceñas Congosta, desde la misma orilla del Duero.

Fueron también, como las de Olivares y Pinilla, propiedad del Cabildo. Al igual que las de Gijón y Pisones se encuentran en estado ruinoso.

Aceñas Congosta. Detalle.

Para acceder a esta aceña hay que pasar el barrio de Carrascal; por varios caminos de tierra y buscando el cauce del río se puede acceder fácilmente caminando o en un vehículo todo terreno.

Acabamos de esta forma el repaso a estas típicas construcciones medievales elevadas en los cauces de los ríos, cuando las gentes de la época aprovechaban de forma excelente los recursos que la naturaleza ponía a su alcance para realizar las labores necesarias tanto para el sustento como para el discurrir de la vida en general. En este caso, la fuerza del agua movía los mecanismos necesarios para moler la harina dedicada al consumo humano y animal, para los trabajos propios de la herrería o para la elaboración de tejidos.



Fuentes.-

- Todo el Románico de Zamora. Fundación Santa María La Real. Aguilar de Campoo, 2010.
- FERRERO FERRERO, F. Jurisdicción municipal y poder eclesiástico en la Zamora medieval.
                                             Espacio, Tiempo y Forma. Serie III. Hª medieval, t. 7. 1994
- FERRERO FERRERO, F. La configuración urbana de Zamora durante la época románica.
                                              Studia Zamorensia. ISSN 0214. Nº 8. 2008
- es.wikipedia.org/wiki/Aceñas_de_Olivares
- www.minube.com/rincon/las-acenas-a64121
- www.conocerzamora.com/museosacenasolivares.htm