Alba de Tormes

Alba de Tormes
Vista de Alba de Tormes. Anton van den Wyngaerde, 1570.

lunes, 26 de enero de 2015

TEMPLOS ROMÁNICOS. ZAMORA CAPITAL.

A propósito de un artículo publicado en el periódico local La Opinión de Zamora, en el que el doctor Hernando Garrido daba respuesta a una serie de cuestiones sobre el Románico zamorano, surgió una vez más la polémica sobre qué ciudad alberga mayor número de templos de este estilo arquitectónico, Zamora o Segovia.
La verdad es que no sabría responder con exactitud si me formularan esta pregunta, pero tengo la sensación de que a las personas que paseamos habitualmente por ambas ciudades, y a aquellas otras que las visitan esporádicamente para disfrutar de sus encantos, lo que menos nos importa es si cualquiera de ellas tiene dos templos románicos más o dos menos que la otra; lo que verdaderamente interesa es que los que hay estén en buen estado de conservación, tanto interiormente como en su entorno, que tengan unos horarios de visita adecuados, que los desplazamientos entre ellos no sean demasiado largos, .... 
¿Acaso dichos templos van a perder o ganar un ápice de valor artístico porque su número sea escasamente inferior o superior al de la otra ciudad?. Particularmente, he visitado Segovia en algunas ocasiones y lo cierto es que he disfrutado muchísimo en todas ellas, tanto en el aspecto cultural como en el gastronómico o en el lúdico-festivo; aunque no soy zamorano de origen, resido en Zamora desde hace años y aquí  también disfruto de todos esos aspectos, en este caso a diario. 
En definitiva, que reflexionar sobre dichos temas me ha llevado a abrir una nueva entrada, en la que pretendo facilitar a las personas que vengan hasta Zamora y no conozcan la ciudad un recorrido por los distintos templos románicos que se ubican en cada uno de los distintos recintos históricos de la misma, así como en los arrabales; para establecer más claramente la situación de cada uno, me he valido de las maquetas que hace unos años estaban expuestas en las Aceñas de Olivares y que pude fotografiar en aquel momento.

CASCO ANTIGUO. Primer Recinto amurallado.
Ciñéndose al escarpe rocoso sobre el que se asienta la ciudad, Fernando I inicia a mediados del siglo XI lo que se conoce como primer recinto amurallado cuando restaura la ciudad y la dota de Fuero; se extendía desde la Catedral hasta lo que hoy es Plaza Mayor, con un perímetro aproximado de 2.400 metros y una superficie de 25 hectáreas. A las siete puertas iniciales y portillos auxiliares se añadió posteriormente la denominada Porta Nova. El citado recinto será terminado por su hijo Alfonso VI.

* Catedral de El Salvador.



Como punto de partida nada mejor que la Catedral de San Salvador. En la maqueta, que se expone en el Museo Provincial,  se puede apreciar la cabecera original románica, sustituida por la actual tardogótica entre el último cuarto del siglo XV y primeros años del XVI, así como la portada correspondiente al brazo norte del crucero, hoy cubierta toda ella, excepto el cuerpo superior, por la sacristía y el gran pórtico a modo de arco triunfo que conforman la fachada septentrional.


Esta vista tomada desde la otra margen del Duero permite apreciar mejor la cabecera actual; en primer término, el Palacio Episcopal, la Puerta Óptima y parte de la muralla correspondiente al primer recinto.
La Catedral comenzó a construirse en 1151, año en que se produce la confirmación pontificia de la sede por el papa Eugenio III, y se consagró en 1174, siendo obispo Esteban de Perigord, aunque las obras continuaron incluso en las primeras décadas del siglo XIII. Florián Ferrero, en su trabajo dedicado a la Configuración urbana de Zamora en época románica, afirma que el maestro de la Catedral fue el francés Guillermo, que ya había trabajado en Sahagún.




Los tres elementos más emblemáticos son la torre, el cimborrio y la Portada del Obispo. Aquélla, en el ángulo noroccidental, es obra del siglo XIII; de planta cuadrada, cinco cuerpos y casi 40 metros de altura es un auténtico baluarte defensivo, además de símbolo de poder del obispo frente a la ciudad.
El cimborrio fue levantado en el último tercio del siglo XII; mucho se ha hablado y escrito sobre las influencias recibidas, pero los expertos no terminan de ponerse mínimamente de acuerdo. La cúpula, sobre tambor cilíndrico de un solo cuerpo, es semiesférica y contiene dieciséis gallones decorados con escamas. Otros autores, en cambio, defienden que no es una cúpula, sino una bóveda de nervios, sin influencia bizantina alguna, ya que lo bizantino está construido invariablemente en ladrillo o en yeso y lo de aquí, sin embargo, en piedra.
La Puerta del Obispo se articula en tres pisos flanqueados por contrafuertes; en el cuerpo inferior se abre la puerta, abocinada y de medio punto, que tiene cuatro arquivoltas decoradas con arquillos de herradura muy cerrados.


Aunque su ubicación es de sobra conocida, no está de más señalarla en la maqueta y ponerla en relación con los otros templos de este primer recinto.

* Iglesia de San Isidoro.



Muy cerca de la Catedral en dirección al Postigo Viejo o Portillo de la Lealtad, acceso desde el noroeste al interior del recinto amurallado, por donde, según la tradición, penetró Bellido Dolfos tras dar muerte al rey castellano Sancho II, encontramos la iglesia de San Isidoro.


Edificada a finales del siglo XII y principios del XIII presenta planta de una sola nave con tres tramos separados por contrafuertes y cabecera de testero recto. En el hastial destaca un austero rosetón. En la fachada meridional, portada con cuatro arquivoltas apuntadas en el tramo central y lucillos de arco también apuntado en el más cercano a la cabecera..



En la cornisa de la fachada norte, bajo una imposta ajedrezada, distintos tipos de canecillos: antropomorfos, zoomorfos, representando toneles, ...
En la cabecera se añadió un camarín a finales del siglo XVIII para albergar una imagen de la Virgen del Carmen; esta iglesia es también conocida como del Carmen de San Isidoro, por ser sede de la cofradía con dicha advocación desde finales del siglo XVII.

* Iglesia arciprestal de San Pedro y San Ildefonso.



Algunos autores sostienen que la actual iglesia de San Pedro y San Ildefonso pudo ser una iglesia paleocristiana con la advocación de Santa Leocadia, la mártir toledana del Bajo Imperio. Con posterioridad a la invasión musulmana pasó a denominarse San Pedro, hasta que en 1260 se descubrieron aquí los restos del arzobispo toledano San Ildefonso.


La fábrica románica data de finales del siglo XII y principios del XIII, pero la iglesia ha sufrido grandes y sucesivas transformaciones. La cabecera  está formada por un tramo recto que corresponde al presbiterio, donde destaca un rosetón lobulado, y ábside semicircular, articulado por columnas y con alero sostenido por canecillos de forma troncopiramidal decorados con cuatro hojas lanceoladas.



En el muro sur se aprecian cuatro arcos ciegos de medio punto, en el primer tramo, y una portada actualmente sobreelevada, en el segundo, que recuerdan claramente la Portada del Obispo de la Catedral; como en ésta, las cuatro arquivoltas se componen de arquillos de herradura muy cerrados.
En la fachada meridional, como ocurre también en la norte, se abren arcosolios funerarios de medio punto.

* Iglesia de Santa María Magdalena.




A escasos 100 metros siguiendo lo que era el carral mayor, hoy Rúa de los Francos, se encuentra la iglesia de La Magdalena, comenzada a construir a mediados del siglo XII, aunque las obras continuaban en el siglo XIII. Perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén hasta la desamortización en el siglo XIX, como atestigua la Cruz de Malta en lo alto de la espadaña.


De sus tres portadas destaca la del muro sur, con un arco polilobulado y cuatro arquivoltas decoradas con motivos vegetales, excepto algunas pocas dovelas con un rostro sonriente, un obispo o abad mitrado y una cabeza de felino que vomita tallos trenzados; la chambrana también está muy decorada con numerosas cabecitas sonrientes.
Las jambas y columnas tienen capiteles vegetales y figurados; por encima de la puerta, un guardapolvos igualmente muy decorado.


El ábside es de menor altura que la única nave del templo; a él se adosan cuatro columnas con capiteles vegetales que están anilladas por una imposta; en las tres calles centrales, ventanas saeteras con arcos de medio punto, ciegas y únicamente ornamentales las laterales.
Los canecillos de la cornisa son de temática muy variada.

* Iglesia de San Cebrián o San Cipriano.



Este templo es uno de los más antiguos de la ciudad, de finales del siglo XI o principios del XII; no obstante, parece que está levantado sobre otro anterior, según algunos autores posterior al siglo IV y anterior al VIII.
Originalmente era de planta basilical con cabecera de tres ábsides de testero plano; una reforma a finales del siglo XIII o principios del XIV transformó la planta primitiva, pasando de las tres naves a una con arcos perpiaños apuntados que sujetan una armadura.


Está situada la iglesia junto a la puerta de la muralla del mismo nombre; la torre formaba parte de las defensas. 
En su cuerpo inferior hay un pasadizo con bóveda de cañón apuntado y en la esquina sureste una hornacina con arco trilobulado. En el cuerpo de campanas, los vanos de arcos apuntados señalan que su construcción corresponde ya a una segunda fase constructiva de la segunda mitad del siglo XII.



Tanto en las ventanas de los ábsides como junto a la portada de la fachada sur hay unos relieves reaprovechados que provienen de una iglesia dedicada a San Andrés que estuvo situada en los alrededores.
La portada, de triple arquivolta, contiene una inscripción fechada en 1157; los relieves representan a un herrero trabajando en su fragua, una figura que representa a San Pedro, un crismón y un monstruo rampante de siete cabezas y cola de serpiente. 
Más a la derecha, Daniel en el foso de los leones, según los expertos de clara influencia visigótica y con cierta similitud a la misma representación en la iglesia de San Pedro de la Nave.
El relieve de la parte superior parece representar a Cristo Resucitado y María Magdalena ante el sepulcro.

* Iglesia de Santa María la Nueva.



Sobre el solar que hoy ocupa esta iglesia parece que hubo otra dedicada a San Román, soldado romano mártir del siglo III, según se afirma en distintos documentos. Ya en el siglo XII, concretamente el año 1158 según documentación del siglo XV, se produjo un derrumbe ocasionado por el Motín de la Trucha, cuando los plebeyos de la ciudad prendieron fuego a la iglesia con los nobles reunidos en su interior.



La cabecera corresponde a una primera campaña constructiva realizada en el románico pleno, mientras que los muros y la torre corresponden a un segundo momento posterior ya al Motín de la Trucha, en el denominado tardorrománico.
Destaca el ábside semicircular, con siete arcos ciegos de medio punto que descansan en columnas, salvo en los extremos que lo hacen en sendas ménsulas; los capiteles, bajo cimacios ajedrezados, están decorados con temas vegetales y figurados, entre los que sobresale uno con un personaje flanqueado por leones que muerden sus brazos extendidos. En tres de los arcos, ventanas con saeteras enmarcadas por doble arco.


De sus tres portadas, la más interesante es la de la fachada meridional; en ella destaca un arco de herradura de inconfundible tradición mozárabe, que descansa sobre cimacios con estrellas inscritas en círculos y capiteles en los que se representa una sirena con doble cola y dos aves con los cuellos entrelazados.


A los pies, un macizo torreón de planta rectangular con espadaña añadida en el siglo XVIII; en el hastial occidental se abre una sencilla portada sobre la que destaca un bonito ventanal.
En el muro de la fachada sur del templo, dos arcosolios funerarios con arcos de medio punto.

* Iglesia de San Juan de Puerta Nueva.



Dedicada a San Juan Bautista es obra de la segunda mitad del siglo XII; debe su nombre a que fue construida junto a la Porta Nova, la más oriental del primer recinto amurallado, en lo que hoy es la Plaza Mayor. Ha sufrido numerosas transformaciones, como la acometida por Rodrigo Gil de Hontañón en el siglo XVI, y estuvo hasta hace no mucho tiempo rodeada y cubierta por viviendas y los soportales de la Plaza.


La torre fue causa de numerosos problemas; en 1559 se cayó arrastrando parte del edificio. Se alza sobre el ábside central y tuvo especial significado defensivo, dado que esta parte de la ciudad era la menos protegida por defensas naturales. Perteneció al Ayuntamiento hasta finales del siglo XIX, cuando se intercambió con el obispado por el solar de la iglesia de San Salvador de la Vid para edificar el actual mercado de abastos.



La portada meridional está enmarcada por dos columnas que suben hasta el tejaroz sostenido por canecillos piramidales; tiene tres arquivoltas, decoradas con florones en las dovelas, que apean las exteriores en columnas triples de fustes en su mayoría lisos y algunos que presentan estrías helicoidales; los capiteles, tanto de las columnas como de las jambas que sostienen la arquivolta interior, son vegetales. Descansan todas ellas sobre un podium de arquillos ciegos, idénticos a los de la Puerta del Obispo en la Catedral y la iglesia de San Ildefonso.
Encima de la puerta, el rosetón más emblemático de los de Zamora; lobulado, tiene ocho columnas radiales unidas en un círculo central con cruz patada.



La portada de la fachada septentrional es mucho más sencilla, con arquivoltas de boceles y mediascañas ; está actualmente cegada y en ella se ha colocado lo que pudiera ser una clave de bóveda con el Agnus Dei.
Encima, un rosetón configurado por seis pétalos perlados rodeando un círculo, muy parecido a los de las iglesias de Santiago del Burgo y Espíritu Santo.


EL BURGO. Segundo Recinto amurallado. 
Alfonso VII, hijo de Raimundo de Borgoña y Urraca, es coronado rey a la muerte de su madre en 1126; convoca con frecuencia a toda la corte y al clero de sus reinos en Zamora, que se convierte en un potente centro artesanal y mercantil, religioso y político, de tal forma que la extensión urbana se dobla en esta época, igual que la población.
Es preciso acometer el segundo recinto, englobando algunas colaciones anteriores junto a nuevas pueblas, espacio conocido como el Burgo. Aunque diversos autores señalan como inicio del mismo las primeras décadas del siglo XIII, hay documentos del siglo anterior que se refieren ya a un muro en las inmediaciones de San Torcuato o de San Miguel, por lo que sería posiblemente realizado durante los reinados de Fernando II y de Alfonso IX.

* Iglesia de San Vicente.



Situada muy cerca de la Plaza Mayor, esta iglesia ha sufrido numerosas reformas, por lo que sólo conserva de su fábrica románica primitiva la torre y la fachada occidental. Aquélla es, en palabras de Gómez Moreno, "la más airosa de Zamora"; fue levantada en el siglo XIII, de planta rectangular y seis cuerpos divididos por cornisas. Los tres inferiores son macizos y los tres más altos poseen ventanales apuntados en orden creciente según se asciende; rematan la torre una cornisa con canecillos y, como cubierta, un chapitel de pizarra, barroco, construido a mediados del siglo XVIII.



La portada occidental, muy decorada y con restos de policromía, recuerda a la de La Magdalena, aunque está muy deteriorada. Tiene tres arquivoltas y un arco de entrada, todos de medio punto y decorados con motivos vegetales de palmetas y hojas de acanto, que apean sobre columnas aquéllas y sobre jambas éste, cuyos capiteles se decoran con motivos vegetales y animales reales o fantásticos.

* Iglesia de San Antolín.



Este templo está situado en el denominado Barrio de la Lana, arrabal donde se asentaron los palentinos que llegaron a la ciudad durante la repoblación; trajeron consigo una imagen de la Virgen que, según la tradición, encontró Sancho III de Navarra junto al sepulcro de San Antolín en la cripta de la catedral palentina. Actualmente denominada Virgen de la Concha, es la patrona de la ciudad.
La iglesia que allí construyeron para albergar dicha talla de la Virgen fue en origen románico, pero de su fábrica original solamente conserva algunos canecillos en el muro sur.



La fábrica actual, como se informa en una columna situada en las inmediaciones, es fruto de una compleja evolución histórica; la portada meridional es tardogótica, enmarcada por un alfiz, y protegida por un porche de finales del siglo XX, que sustituyó a otro anterior.
La espadaña, rehecha en 1596, es de estilo clasicista, mientras que la cabecera es de finales del siglo XVI y de mediados del XVIII la capilla lateral sur.

* Iglesia de San Esteban.



Muy cerca de San Antolín, también en el Barrio de la Lana, todo apunta a que esta iglesia tuvo orígenes monacales. A lo largo de los siglos ha tenido otros varios destinos además del monástico, ya que fue parroquia, sede de la Cofradía del Santo Entierro, capilla del colegio del Corazón de María hasta el año 1986 y, posteriormente, ya desacralizada, sede del museo monográfico del escultor zamorano Baltasar Lobo.
Las fachadas norte y sur son muy similares: los tramos, separados por contrafuertes, están decorados con canecillos y con ventanas de doble arco de medio punto apoyado en impostas.
La portada meridional presenta cuatro arquivoltas de medio punto con decoración típicamente zamorana de nacela y bocel, que apoyan en una imposta moldurada y descansan en tres pares de columnas con capiteles de decoración vegetal.



La cabecera está formada por tres ábsides de testero plano, el correspondiente a la capilla mayor más alto y saliente que los otros. En los tres se abren ventanas, aunque el vano central, trilobulado, muestra mayor riqueza decorativa, con arquivoltas de nacela y bocel que descansan sobre columnas de capiteles de hojas y volutas.
En cuanto a los canecillos de la cornisa de las capillas laterales son también de nacela y bocel, muy utilizados en distintos templos de la ciudad.

* Iglesia de Santiago del Burgo.



Situada en la actual calle de Santa Clara, la antigua Rúa Nova, eje principal del Burgo, se inició su construcción a mediados del siglo XII, pero las obras se prolongaron mucho en el tiempo; es la única iglesia románica de la ciudad, además de la Catedral, que conserva las tres naves originales. Perteneció a la jurisdicción del arzobispado de Compostela hasta finales del siglo XIX.


Tiene triple cabecera de testero plano, el central más ancho y avanzado. La capilla mayor tiene una ventana que presenta dos arquivoltas molduradas con bocel; contiene una hermosa reja del siglo XIII formada por astil vertical decorado con caulículos y dobles espirales. Las ventanas de las capillas laterales son de arco de medio punto sobre columnillas.



Conserva sus tres portadas, todas ellas muy notables. La septentrional, concebida entre dos contrafuertes, presenta cuatro arquivoltas de medio punto con dovelas almohadilladas y chambrana de mediacaña y fino bocel; esta decoración, que se encuentra también en otras iglesias de esta Comunidad, es de origen oriental, pero es frecuente de igual forma en iglesias del Poitou francés y de Inglaterra.
La fachada del hastial occidental, igualmente entre contrafuertes, lleva arquivoltas lobuladas similares a las de la Puerta del Obispo y a la portada meridional de San Ildefonso. Sobre ella se abre un rosetón de doble celosía.



Actualmente se accede al templo por la portada meridional, también entre dos contrafuertes; lo más curioso de la misma es que el vano se cierra con un tímpano liso que alberga un arco geminado que apea sobre capitel pinjante de hojas lisas y remate bulboso.
En cuanto al rosetón que se abre sobre ella, es idéntico al de la fachada norte; de doble celosía, está formado por seis hexágonos en torno a un círculo.

* Iglesia de San Andrés.



En una inscripción encastrada en el muro norte de la iglesia de San Cipriano  se hace referencia a una iglesia de esta advocación fechada en 1093; también existe documentación medieval que hace referencia a una rúa, a un núcleo de población y a una puerta con este nombre que formaban parte del Segundo Recinto amurallado.
De la fábrica medieval tenemos pocos restos porque la iglesia fue demolida a mediados del siglo XVI, siendo reedificada gracias al mecenazgo del capitán Antonio de Sotelo Cisneros, que acompañó a Cortés en la conquista de Méjico, y de su familia.


El único elemento románico que se conserva en la actualidad es la torre, de planta cuadrada realizada en sillería y de aspecto macizo; su remate fue demolido en el primer tercio del siglo XVIII para alzar otro barroco obra de Ventura Vicente.

EL VALLE. Tercer Recinto amurallado.
Es posible que ya en el siglo XIII existiera un muro de tapial que defendería la zona denominada entonces El Valle y hoy es conocida como los Barrios Bajos; una fuerte inundación podría haberlo destruido y sería sustituido por el denominado tercer recinto ya en el siglo XIV.
Levantado durante el reinado de Alfonso XI, conserva un gran lienzo que parte del segundo recinto, en la zona del Degolladero, hasta el Duero, continuando por la margen derecha hasta las inmediaciones del Puente de Piedra.

* Iglesia de Santa Lucía.



Está situada muy cerca del Puente de Piedra; en toda esta zona, en El Valle, se asentaron generalmente los artesanos y durante los siglos XII y XIII los judíos, que tenían sinagoga junto a esta iglesia, así como escuela talmúdica, alberguerías, etc.
Originariamente era templo de tres naves y cabecera plana, pero sufrió numerosas transformaciones; entre ellas conviene señalar una del siglo XIV, en que se construyeron los grandes arcos de lo que ahora es única nave, y otra de finales del siglo XVII en que se reformó la cabecera con el añadido del camarín y la portada de ingreso.


De la fábrica románica se conserva la parte inferior de los muros perimetrales y un lienzo en el muro norte, en cuya cornisa resaltan un buen número de canecillos de ornamentación diversa, aunque predomina la vegetal.


El uso de esta iglesia fue cedido por el obispado al Ministerio de Cultura en 1986 para ampliación del Museo de Zamora, ubicado en el Palacio del Cordón o de Puñonrostro en la misma plaza.
Los retablos fueron trasladados a la moderna iglesia de Lourdes. 
En la fachada meridional se puede contemplar el reloj de sol de la fotografía superior realizado en granito negro pulido y tallado, realizado en 2003 por Juan Luis Moraza.

* Iglesia de San Leonardo.



El eje principal de este tercer recinto lo conforman las calles Zapatería-Caldereros-San Juan de las Monjas-Puerta Nueva. En la parte correspondiente a Caldereros, San Leonardo dejó de utilizarse para el culto en el siglo XIX , pasando a ser propiedad privada y dedicada a carbonería hasta no hace muchos años. Ya se han comenzado las obras de rehabilitación, pues ha sufrido numerosos saqueos,  mutilaciones y expolio; uno de los relieves que flanqueaban la portada se encuentra actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York.


La actual cabecera poligonal, con contrafuertes, corresponde a una transformación realizada en el siglo XVI. La torre campanario, a los pies, tuvo antiguamente ventanales apuntados y chapitel de pizarra, pero actualmente está desmochada y presenta aspecto de prisma macizo.


Se han conservado vestigios románicos como la cornisa del muro norte, con canecillos troncopiramidales de cuatro hojas lanceoladas, muy típicos del románico zamorano y presentes también en otros varios templos.
También se conserva el alero con canecillos correspondiente de la fachada sur.

* Iglesia de Santa María de la Horta.



Esta iglesia de la Puebla del Valle, al igual que La Magdalena en el primer recinto y la hoy desaparecida San Gil en el segundo recinto, perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. Fue sede matriz de dicha Orden y la torre cobijó su Archivo General hasta finales del siglo XIX.
Construida en el último tercio del siglo XII, primitivamente se componía de una sola nave con ábside ultrasemicircular y presbiterio recto; ya en el siglo XIII se alzó la torre a poniente y se adosó una nave al costado meridional.


El ábside está reforzado por cuatro columnas que van anilladas por dos impostas molduradas con bocel; en las tres calles centrales se abren ventanas aboceladas y abocinadas.
Igual que ocurre en los muros laterales de la nave, presenta una cornisa de arquillos trilobulados sobre canecillos piramidales.


En la fachada meridional destacan, además de los poderosos contrafuertes y la portada de arquivoltas con boceles y mediascañas, varios lucillos sepulcrales.

* Iglesia de Santo Tomé.



En la zona más oriental, muy cerca de la muralla, se levanta este templo, uno de los más antiguos de la ciudad, edificado en el primer cuarto del siglo XII; pertenecía a un monasterio vinculado a la casa real leonesa y fue donado por Alfonso VII en 1135 al obispado y cabildo para trasladar allí la sede episcopal, lo que finalmente no se llevó a cabo. Desacralizado hace tiempo, hoy día es sede del Museo Diocesano.



Restaurada recientemente, la fachada sur se ha liberado de las edificaciones adosadas a ella, dejándose al descubierto la puerta de la fotografía superior.
De su planimetría original se conserva la cabecera tripartita de testeros planos, muy similar a la de Santa Marta de Tera; el ábside central sobresale de los laterales y está articulado horizontalmente por dos impostas de ajedrezado y verticalmente por dos columnas adosadas que, a la altura de la imposta superior, se transforman en pilastras hasta el alero; en el centro un gran ventanal cegado actualmente, con tres arquivoltas de medio punto, ajedrezada la central. En el alero, una imposta también ajedrezada sostenida por canecillos con diversa decoración, al parecer de filiación mozárabe.



La portada norte se abre entre dos contrafuertes y está formada por arquivoltas de medio punto decoradas con rollos, puntas de diamante, roleos vegetales y ajedrezado. Pertenece también a la fábrica original, aunque en este caso ya de finales del siglo XII.

LOS ARRABALES.

* Olivares.
Es la más antigua de las pueblas exteriores a los recintos amurallados, probablemente del siglo X. Tradicionalmente este barrio ha estado ligado al Cabildo catedralicio y a la nobleza, aunque también albergó campesinos y, seguramente, alfareros. Destacan sus dos templos: Santiago de los Caballeros (el Viejo o de las Eras) y San Claudio.



Santiago el Viejo es una pequeña iglesia cuya primera referencia documental data de 1168, por lo que debió ser levantada entre finales del siglo XI y primera mitad del XII. Según el Romancero, aquí veló sus armas y fue armado caballero El Cid, de donde le viene su denominación de "los Caballeros". Todos los expertos inciden en la pobreza de su fábrica, con sillería caliza de mala calidad y mampostería.



El ábside, de sillería, es semicircular precedido de presbiterio recto; ha sido recrecido, lo que eliminó el alero original. En su centro se abre una ventana saetera abocinada al interior.
La nave es más lata que la cabecera y muestra signos evidentes de haber sido reformada; la parte más antigua se corresponde con el primer tercio de la misma, de la misma época del ábside y también con fábrica de sillería.
La portada, situada en la fachada meridional, es muy sencilla; presenta arco de medio punto doblado y liso sobre jambas, destacando la chambrana de ajedrezado.




La iglesia de San Claudio, edificada en la primera mitad del siglo XII, es también de reducidas dimensiones; tiene una sola nave con tramo recto presbiteral y ábside ultrasemicircular, que al exterior se apoya en un amplio zócalo escalonado y muestra tres saeteras, estando rematado, igual que el muro norte, por una cornisa taqueada.
En ésta sobresalen algunas representaciones que decoran los canecillos, relacionados algunos con las tareas del calendario agrícola de la portada septentrional, tales como un campesino vendimiando u otro con un personaje que porta un podón para trabajar las vides.


Aunque lo más interesante de este templo es su decoración escultórica interior, la portada septentrional es también notable, aunque está muy deteriorada. Adelantada respecto al muro, está cobijada por un tejaroz sostenido por canecillos decorados con cabezas humanas.
Las tres arquivoltas están enmarcadas por una moldura con palmetas; la exterior representa animales reales y fantásticos y la intermedia se adorna con decoración vegetal. La más interesante es la interior, ya que dispone en sus catorce dovelas, además de unos felinos en las más exteriores, un menologio o mensario representando las labores agrícolas propias de cada uno de los meses del año.
En el arco de ingreso hay una inscripción fechada en 1259 y un relieve del Cordero apocalíptico en su clave.

* La Vega.
Discurre paralela a la muralla por el antiguo cauce del Araduey, hoy Valderaduey; es posible que ya en el siglo X se ubicaran en esta puebla tenerías, que se trasladaron a una zona cercana al templo de Santo Tomé, en el Valle, tras un fuerte terremoto acaecido en 949 que propició el cambio del citado cauce del río. Parece que pudo ser conocida también como Puebla de Olleros.
En ella se ubicaron distintas iglesias y ermitas, de dos de las cuales se conservan actualmente vestigios: Santa María de la Vega, frente al Sillón de la Reina, y la ermita de los Remedios, antiguamente parece que bajo la advocación de San Marcos, cerca de lo que fue la puerta de San Martín, en el primer recinto



Las noticias más antiguas que se tienen del templo dedicado a Santa María de la Vega son de mediados del siglo XII; muy cerca se encuentra la Puerta del Mercadillo, del primer recinto. Estuvo dedicado al culto hasta bien entrado el siglo XVIII; en el último cuarto de dicho siglo fue declarado en ruina y adquirido por un particular, que lo dedicó a vivienda y almacén.
Hace muy pocos años fue rehabilitada al levantarse un edificio de nueva construcción en el solar que ocupaba, reutilizando elementos estructurales de la fábrica primitiva.



De época románica conserva el hastial occidental y los canecillos reutilizados en la fachada sur, así como algunos canzorros que servirían de soporte al soportal de entrada; en las dovelas conservadas de un arco de medio punto hay una inscripción que hace referencia a la muerte de un clérigo en 1267.



La ermita de los Remedios, según señala la tradición, acogía la celebración de la misa de Santo Domingo de Guzmán cuando se estaba levantando en sus inmediaciones el convento de dominicos a comienzos del siglo XIII; dado que el santo encontraba allí cada semana los recursos necesarios para hacer frente a los gastos que ocasionaba la construcción, se cambió el nombre original de Nuestra Señora de los Olleros por el de Nuestra Señora de los Remedios.
De principios del siglo XIII, está realizada en sillería de arenisca local.



Del exterior destaca el hastial, con entrada bajo porche y esbelta espadaña de mediados del siglo XIX; como es sencillo comprobar, el nivel del suelo ha sufrido una importante elevación en esta zona.
El muro sur es la parte mejor conservada; en la última restauración se ha dejado a la vista tanto la planta primitiva de tres naves también al exterior, así como la puerta con arco de medio punto doblado, hoy cegada, y las cornisas de ambas naves sustentadas por canecillos de nacela y bocel como en otros distintos templos de la ciudad.

* Espíritu Santo.
Este arrabal estuvo muy poblado en el siglo XIII; su estructura era muy lineal, configurándose desde el puente situado sobre el arroyo de Valorio hacia la cima de una alta colina hacia el noroeste. Acoge la iglesia del Espíritu Santo, de finales del siglo XII, fundada por un maestro de música catedralicio.



Esta iglesia, consagrada en 1211 según la documentación conservada, fue acogida bajo la protección del rey Alfonso IX junto al hospital que existió junto a ella.
En la fachada meridional se abre la puerta de acceso al interior del templo; es un arco de medio punto doblado resguardado por guardapolvo de nacela que apea en una imposta sobre jambas. Una serie de canzorros conservados en tres de los lados parece indicar la existencia de un pórtico que daba la vuelta al edificio.



Construida en arenisca local, su decoración similar a la de otras iglesias locales como Santiago del Burgo, San Juan de Puerta Nueva, San Esteban o la ermita de los Remedios parece hablar de un mismo taller; así, la imposta que recorre la cabecera, los canecillos de la cornisa y las acróteras en el piñón de la cabecera son elementos comunes a todas ellas, mientras que el rosetón en el testero de la capilla mayor es idéntico a los de Santiago del Burgo y San Juan.

* San Frontis.
Este arrabal está situado en la margen izquierda del Duero, extra pontem, muy cerca de los restos que aún se conservan del Puente Viejo. En origen fue una alberguería fundada en los primeros años del siglo XIII por un canónigo francés de la catedral de Zamora llamado Aldovino de Perigord, que falleció en 1215 según se puede leer en su lápida sepulcral; su origen explica la advocación de la iglesia, ya que San Front, o Frontis, fue el evangelizador y primer obispo de la sede de Périgueux.



La primitiva alberguería fue transformada en iglesia con el título de abadía; actualmente está formada por dos naves, la lateral con cabecera semioctogonal y la principal con la capilla mayor y sacristía adosada al costado meridional.
De época románica, al exterior, sólo conserva el ábside poligonal, reforzado por contrafuertes que rematan en talud. Presenta también dos ventanas, de medio punto y abocinada la que se abre en el paño central.


La cornisa está recorrida por una imposta con canecillos decorados con representaciones antropomorfas, zoomorfas y fálicas.

* Puebla del Santo Sepulcro.
También en la margen izquierda del río, en pleno siglo XII se fundó un conjunto monacal perteneciente a la Orden del Santo Sepulcro; cuando se extinguió esta Orden en 1489 pasó a jurisdicción de la Orden de San Juan de Jerusalén hasta finales del siglo XIX, en que la iglesia fue agregada a la abadía de San Frontis. A su alrededor se formó una puebla.



Esta iglesia presenta en planta una sola nave y capilla mayor de menor anchura y altura que el cuerpo de la nave. En la fachada norte se abre la puerta de acceso al interior, formada por arco de medio punto doblado con arquivoltas, capiteles y jambas totalmente lisos. Aprovechando los canzorros que se conservaban se ha levantado un pórtico abierto para protección de dicha entrada.



En la última restauración se han protegido convenientemente los restos de pinturas murales góticas que representan escudos y arcos trilobulados, los cuales albergan diversas figuras entre las que se puede reconocer a Jesús con la cruz a cuestas y un Calvario.
A los pies de la nave se levanta la torre de dos cuerpos separados por una imposta; va rematada por una espadaña en la que se distingue claramente la cruz patriarcal de doble traviesa.



En la cabecera, de testero recto, se abre una ventana con arco de medio punto que alberga una aspillera sobre la que se ha grabado y pintado una cruz patriarcal de doble travesaño, alusiva a la Orden fundacional. La cornisa está soportada por canecillos troncopiramidales con hojas lisas lanceoladas, semejantes a los de la catedral y otros templos de la ciudad.
Consta documentalmente que en la zona meridional hubo un claustro hasta bien entrado el siglo XVII.

PARTE NUEVA DE LA CIUDAD.

*Ermita del Carmen del Camino.




Bajo la advocación de Nuestra Señora del Camino fue erigida esta ermita en torno a 1200 junto a la Puerta de San Torcaz o San Torcuato de lo que más tarde sería el segundo recinto amurallado, salida natural hacia el norte del Camino de Santiago en su itinerario por la Vía de la Plata. Hace unos cincuenta años, a mediados de los años 60 del siglo pasado, fue derribada para construir en el solar que ocupaba unos bloques de viviendas y reedificada en su emplazamiento actual. Delante de la fachada se ha instalado uno de los antiguos cruceros que formaba parte de las estaciones del Calvario hacia las Tres Cruces.




De la fábrica original se conserva un epitafio embutido en el muro derecho del atrio, así como un lucillo funerario formado por dos arcos de medio punto abocelados sostenidos por triples columnas con capiteles vegetales, colocado caprichosamente a modo de ventana para dar luz a dicho atrio, y cinco canecillos piramidales, de nacela y de rollos reubicados bajo la espadaña.


Como curiosidad, por encima de la puerta de acceso desde el atrio al interior del templo se ha colocado una enorme serpiente que ha sido motivo de leyendas y tradiciones locales respecto a su origen y captura. Es muy posible que se trate del exvoto de algún indiano.


Hasta aquí la ubicación y algunas características del exterior de los templos románicos de la ciudad, ya que atender a un estudio más pormenorizado de cada uno de ellos se saldría de la intención dada a esta entrada; no obstante, algunas otras entradas anteriores están dedicadas a una iglesia en concreto y en ellas sí me he detenido en detalles más concretos no sólo del exterior, sino también del interior, donde están los verdaderos iconos y emblemas románicos de Zamora, tales como el sepulcro y los baldaquinos de la Magdalena, la pila bautismal de Santa María la Nueva, los capiteles de San Claudio, San Cipriano o Santo Tomé, el ara de altar de la Horta o los tesoros que alberga la Catedral, por ejemplo.


FUENTES.-
  
- Por la catedral, iglesias y ermitas de la ciudad de Zamora. RIVERA DE LAS HERAS, J.A.
  Edilesa, 1ª edición. 2001
- El Románico en Zamora. SÁINZ SÁIZ, J. Ed. Lancia, 3ª edición.
- Todo el Románico de Zamora. Fundación Santa María La Real. Aguilar de Campoo, 2010.
- Las huellas del tiempo en el plano de Zamora. CABAÑAS VÁZQUEZ, C. Ed. Ayuntamiento de Zamora.   2002.
- FERRERO FERRERO, F. La configuración urbana de Zamora durante la época románica.
  Studia Zamorensia. ISSN 0214. Nº 8. 2008